Obama y Quintana Roo
10 Noviembre, 2008 por adminPor Óscar González
Entre las dos más impactantes notas de la semana, en cuanto a las repercusiones de los sucesos, parece mucho más sencillo comprender lo que significará para Quintana Roo el triunfo del demócrata Barak Obama en la elección presidencial estadounidense, pues la muerte del secretario de Gobernación Juan Camilo Mouriño Terrazo todavía es un asunto no resuelto.
Sin embargo, la primera victoria de un candidato negro en la historia de nuestro poderoso vecino del norte, con mucha probabilidad no tendrá los efectos que el sentido común asocia a los lugares también comunes de la política estadounidense.
La victoria de los demócratas, supuestamente progresistas, menos conservadores y moderadamente nacionalistas, según las experiencias reales de la alternancia bipartidista nunca ha significado en verdad ventajas para México; desde luego tampoco para Quintana Roo. Casi ningún ciudadano estadounidense –incluidos los “hispanos”, como ahí llaman a los ciudadanos de origen hispanoamericano– vería con buenos ojos que su presidente modificara el desequilibrio de poder entre la nación más poderosa del mundo y su “patio trasero”. Los latinos estadounidenses –sin descartar a los mexicanos– pretenden mejores condiciones para sus familias y comunidades, mucho más que beneficios para sus países de origen. Obama tiene el compromiso político-electoral de atenderlos a ellos, no a sus parientes en el extranjero. Su trabajo –e ingentes sufrimientos– les costó lograr convertirse en ciudadanos gringos, y votaron por la protección de tal condición, no por el fulgor inasible de su patria, para decirlo con José Emilio Pacheco.
¿Por qué los méxico-estadounidenses no celebran el 16 de Septiembre, sino el 5 de Mayo, como su fiesta nacional? Porque es su muy particular y propia manera de demostrarse como una minoría votante influyente dentro de su país adoptivo. Los que sufragaban son ciudadanos de Estados Unidos, no de México, El Salvador o Guatemala.
Se encerraron voluntariamente en vagones de carga a 48 grados centígrados o cruzaron un turbulento río para cambiar de país, no para defender su pasado.
Es más: por chocante que suene a nuestros oídos la idea, nuestros parientes allende el Río Bravo seguramente esperan que no se flexibilicen las políticas migratorias que los republicanos en el poder llevaron al paroxismo. El mexicano viajero frecuente a Estados Unidos sabe muy bien que en la fila de la “migra” al pie de un puente o en un aeropuerto, vale más procurar ser atendido por un güero que caer en las garras de un chicano. Competencia es competencia. Ni hablar.
Una ligera mejoría en las relaciones bilaterales México-Estados Unidos, tal vez. Perspectivas más alentadoras para las minorías raciales –a la mayor y más poderosa de las cuales, la negra, pertenece el presidente electo, por pura casualidad–, quizás. reforma migratoria, muy improbable.
Pero esta perspectiva tan poco festiva por el triunfo de un negro demócrata en las elecciones presidenciales estadounidenses pudiera ser menor a las oportunidades que se abren para el país y nuestro estado.
Obama no derrumbará los oprobiosos muros anti-inmigrantes levantados en nuestra frontera norte, pero las razones de su victoria podrían reportar –de no haber errado el pueblo que lo eligió– beneficios mucho más sustanciosos para el mundo, México y muy en particular para Quintana Roo.
Ya que el descendiente de kenianos que pronto tomará las riendas de Estados Unidos fue básicamente elegido como alternativa a la catástrofe económica de la administración de George Walker Bush, es de esperar que ese tema sea prácticamente el único en su agenda para la primera mitad de su mandato de cuatro años.
Ningún mejor servicio al orbe, México y a nuestro turístico estado puede hacer Barak Obama que sacar a Estados Unidos de la esperada recesión lo más pronto posible. Lo bueno es que todos –amigos y enemigos– pretenden de él justamente eso, así que seguramente de alguna manera colaborarán en la tarea. Si el Tío Sam logra alcanzar buena salud económica, los efectos de su aguda enfermedad podrán disiparse mejor y más rápido.
¿Hace falta acaso decir en qué beneficiaría esto a Quintana Roo? El grueso de los clientes de nuestra industria turística está conformado precisamente por el ciudadano medio que votó por Obama; por el obrero, el burócrata, el oficinista de los estados urbanos e industriales, que gusta de pasar sus vacaciones en la Riviera Maya y permite que sus adolescentes se “destrampen” en el spring break de Cancún, sin preocuparse por su hipoteca.
Si Obama llega a restaurar ese estado de cosas, el efecto para nosotros sería más benéfico que si abriera las puertas de par en par a los indocumentados mexicanos. Las primeras medidas anunciadas son alentadoras. Citamos a El Universal:
“‘No subestimo la enormidad de la tarea que tenemos por delante’, dijo. ‘No va a ser rápido, no va a ser fácil sacarnos del hoyo en el que estamos’, añadió. Dividió su plan de acciones en tres partes: un plan de ayuda a la clase media que genere empleos y alivio a las familias, extendiendo los seguros de desempleo y un plan de estímulos fiscales; contener la expansión del impacto de la crisis financiera en otros sectores de la economía y proteger a los pequeños negocios y, por último, revisar los programas financieros para asegurar que las acciones estabilicen los mercados financieros y protejan a la vez a los contribuyentes.”
HELADA MADRINA
Quien ya se encuentra en el Viejo Continente, específicamente en Londres, Inglaterra, es el secretario de Turismo en el estado, Carlos Joaquín González, encabezando la delegación de Quintana Roo a una de las ferias turísticas más importantes en el mundo: la World Travel Market 2008, que inicia el día de hoy, para concluir el próximo fin de semana.
Estará representando al gobernador del estado Félix González Canto en tan importante evento, así como en las muchas actividades que se llevarán a cabo a lo largo de la semana. Como cabeza de sector, estarán con él los Fideicomisos de Promoción Turística y una larga lista de empresarios del ramo, con la importante participación de las delegaciones municipales y estatales; todos defenderán los intereses turísticos de Quintana Roo, en la búsqueda de estrategias para atraer mercados que den equilibrio en la afluencia turística y un respiro al sector, sostenido por hilos en el mundo por la crisis financiera que lesiona a todos.
Sin embargo no todas son malas noticias. Según Carlos Joaquín, durante los primeros nueve meses del 2008, la inversión turística privada en México alcanzó la cifra récord de los cuatro mil 348 millones de dólares, lo cual significa el 29.4 por ciento, un poco más que el trimestre anterior.
El secretario mencionó que, según datos proporcionados por el Padrón Nacional de Proyectos de Inversión de la Secretaría de Turismo, esta inversión proviene en un 58.5 por ciento de capitales nacionales, mientras que el 41.5 por ciento restante es de origen extranjero, principalmente de España y Estados Unidos.
GRILLOGRAMA
Ya de gane…
Nada les pido, caramba
–Ni cariño ni apapacho–
A los gringos que, ¡caracho!
Ejecuten bien su chamba
